lunes, 3 de diciembre de 2012

Duele


Te quedas callada, no lo dices porque lo lastima. Pero de pronto, te lastima a tí. Tu boca tiembla, tus dientes se aprietan y muerden tu lengua. Lo quieres decir... ¿Para qué callarlo? Cierto, para no lastimar. 
Se empiezan ir uno a uno los motivos, será que tu mismo dolor no te deja pensar en el de los demás. Sabes que no puedes vivir callada y que en algún momento lo vas a soltar. Que se apiaden de la persona que esté frente tuyo cuando no puedas más, cuando vomites frases sin sentido, cuando el corazón de abra y no se quiera cerrar, cuando las palabras fluyan, cuando te animes a decir la verdad. 
Es dificil decir la verdad, pocas veces las verdades que se callan no son las que hacen mal. Se han callado amor, secretos, misterios, inventos, revoluciones, perdones pero ninguno lastima tanto como esa verdad que quien la sabe tiene la certeza que al decirla va a lastimar. 
Duelen las malas noticias, los desamores, los desacuerdos, duele la sinceridad. 
Podemos vivir fingiendo que no pasa nada, que todo está bien, que ya lo notará. Podemos hacerlo, pero nadie puede negar que cuando se sepa va a lastimar más. 
Duele decirle a quien más amas que algo tiene que cambiar, que algo no funciona, que necesitás algo más. Duele decirle a tus padres que te equivocaste, que te perdonen, que renunciaste. Duele decirle a un maestro que no estudiaste, que no te importa, que le fallaste. Duele decirle a un hermano que no puedes, que no quieres, que no lo entiendes. Duele decirle a un amigo que no lo extrañas, que no es el mismo, que ya no te tiene. Duele decirse a uno mismo que no todo está bien, que no es perfecto, que esta vez vas a perder. 
Mejora todo con la fe, con la compañía, con el saber perder. La fuerza sana las heridas, nos fortalece y nos permite volver. Hay personas también que sin importar las verdades que has tenido que decirles de frente allí estarán para verte renacer, para unir las cenizas y permitirte volver. Siempre hay alguien, siempre hay fuerza y siempre hay fe. Siempre se puede probar, mejorar y volver a intentar.

jueves, 16 de agosto de 2012

Perturbada


Una ciudad. Dos, quizá. 
Un sentimiento, inverso. 
Una poeta, inquieta. 
Cuatro corazones y ninguna cabeza. 
Mientras unos dicen "para siempre",
dos se gritan "hasta nunca". 
Mientras uno quiere retener el beso otro ruega que acabe. 
Predicciones hechas fantasías,
mentiras encubiertas con realidad,
realidad cubierta de mentiras.
Miedo a perder y ganar, 
miedo a ser uno más, 
terror al "qué dirán".
¿Quién da más? ¿El dolor? ¿O el amor?
Me da igual, si el amor es dolor al final. 
Dos luchan por un mañana 
y para otros el presente se desarma. 
Mucho silencio, que hace ruido 
Mucho ruido que se silencia. 
Las acciones ya no hablan, gritan. 
Se pretende tapar verdades haciendo de palabras montañas, 
mientras distraen la atención con cualquier hazaña. 
Todo sea por tapar la cruda realidad, 
amores a medio cocer que se desatan así nomás, 
relaciones hervidas y pasadas que se despedazan sin más. 
La calma no es buena, 
sabemos que el huracán vendrá. 
No estamos preparados, 
nos va a derribar. 

Julia Turner

lunes, 28 de mayo de 2012

Aguas


Me ahogaba en el mar de tus ojos porque la tormenta no calmaba. Me entraba agua en el cuerpo y tu no me salvabas. No me ofreciste más que el verde mar para que me sumerja en el, no me explicaste el peligro ni me dijiste cómo salir. Y yo entré, entré sin saber que así como era hermoso para la vista la profundidad del agua, dejaba de serlo cuando entrabas allí. Se tornaba frío y confuso, mirarlo desde adentro ya no era igual, todo parecía tan grande y yo me desorientaba con cada segundo que pasaba allí. Mucho de ti entró en mi, mucha agua, muy salada. Me dejaba sedienta, sedienta de algo que no me saciaría tu mar. Porque cuanto más tiempo pasaba allí, mas sed tenía, más agua tomaba y más pánico al no poder salir de ahí.
Llegó un pescador,me atrapó y me dió tanta agua como necesitaba. Me llevó a tierra firme, pero nunca me negó mirar el mar. Me enseñó a nadar pero se me fueron las ganas de nadar en tu mar. Porque él tiene en los ojos un lago sereno en el que puedo chapotear. Día y noche me empapo en sus aguas que son dulces y tranquilas. Él me llama y me invita a nadar, prometiéndome siempre que volveremos a tierra firme y que estará allí por si me llego a ahogar.
Agradezco a mi pescador que me sacó de las aguas turbias que me ahogaban y me iban a matar, agradezco a mi pescador que me enseñó los secretos necesarios para aprender a nadar. Agradezco a mi pescador del amor que me enseñó a amar.
Julia Turner


jueves, 26 de abril de 2012

Miradas


Me dabas asco cuanto te miraba. Mostrando tus piernas con esa corta minifalda, mostrando los pechos que la naturaleza jamás te dio con ese escote, mostrando tu actitud de caza frente a cada hombre que encontraba tu mirada. Esa mirada tan felina y que perforaba. Intenté no mirarte para no ser uno más, yo no quería ser otra preza en tus garras. 
Miré tu escote tal vez porque me tenté, mire tu trasero tal vez porque no me resistí, pero yo sabía que si te miraba a los ojos no habría vuelta atrás y te encontraría envuelta en las sábanas de mi cama al despertar. 
El alcohol no ayudaba, jamás lo hará. Me hacía quererte mirar pero mi razón me cegó por mi bien y esa noche dormí solo otra vez, intranquilo sin saber si despertarías entre las sabanas de otro o si realmente pensabas en mi. 
Te empecé a conocer y me volví inmune a tus miradas y tus juegos, podía mirarte sin querer desnudarte y abrazarte sin abalanzarme. Me empezó a gustar tu forma de ser, ya no me importaba si tenías una minifalda o un vestido hasta los pies. Podías tener polera o estar mostrando toda tu piel pero yo ya no miraba, solo te quería terminar de conocer. 
Después de un tiempo te empecé a querer, creo que fue cuando dejaste de verme como una meta y comenzaste a regalarme sonrisas, cuando empezamos a hablar y descubrimos lo mucho que teníamos en común. Hablamos, hablamos y hablamos hasta que te olvidaste de que me pretendías y te sinceraste, fuimos tu y yo por una noche, fuimos reales. Tanto hablamos que olvidaste también de mantener tu maquillaje, tu postura erguida y de tu mirada. Según vos, olvidaste verte linda, para mi te veías más hermosa que nunca. 
No te vi por unos días y ya te extrañaba. ¿Qué estaba sucediendo conmigo? Creo que te deseaba pero no quería hacerlo porque sabía que ya no estaban en mi tus miradas. Me habías contado de tus chicos, de tus idas y venidas, me habías contado parte de tu intimidad y yo ni siquiera pensaba en ser parte de ella. Lo que yo no sabía era lo que pasaba por tu mente, que pensabas en mi estando en brazos de otros, que cada beso que te daban lo cambiabas por cualquiera de mis miradas, que preferías hablar conmigo que una noche con cualquiera en la cama. 
Me animé a admitir mis sentimientos mientras vos todavía me echabas un par de tus miradas, que se desvanecían de a poco porque pensabas que yo ya no era un juego, que de pronto me deseabas y no me querías en tu vida un minuto, ni una noche, ni una semana. El día que me animé a decirte lo que sentía ya no me mirabas con tu mirada asesina, me mirabas con tu mirada enamorada. Me terminé de convencer, ya no eras la  muchacha de escote y minifalda, ahora eras la chica de las sonrisas y las carcajadas. Eras natural y relajada, ya no te importaba usar pijama delante mío y no te daba verguenza cuando te desnudaba, tal vez porque ya te había desnundado el alma en nuestras charlas y las miradas. 
Hoy te miro y me gustás, te miro desnuda en mi cama y se que no desaparecerás por la mañana, se que me miras como a nadie jamás mirarías y que me amas como a nadie jamás amarás. 
Nuestro amor nació de las miradas, de las que evité al principio y las que busqué mientras me enamorabas, las que te doy hoy, mi amada y las que damos al futuro que planeamos. Puede que aún estando ciego yo te hubiese amado, porque tu enamoras con los ojos, las acciones, las caricias y con las palabras. 
Julia Turner

A mi segundo pasado


No lo vas a leer. Lo se, porque jamás lo hiciste. Incluso cuando decías que me amabas poco te importaban mis pasiones. Si algua vez me hubieras leído habrías sabido que jamás sentí lo que decía, mi facebook me delata. Las frases eran puro sufrimiento y mis notas solo explicaban lo mucho que añoraba el pasado, la confusión en mi cabeza. Si alguna vez me hubieras leído sabrías que me molestabas, que eran pocas las cosas que me gustaban de tí y que éstas eran falsas. Si tan solo una palabra de las que te dije hubiera sido realmente escuchada te habrías dado cuenta que nunca te quise a mi lado de tal forma. 
Cuando te dejé de querer allí te lo dije, pero no fui capaz de darte una explicación, mi mente me decía que no. El miedo al juicio de los amigos, el temor a un nuevo error, el rechazo a la soledad no me dejaban largarte de una vez y ser sincera conmigo misma, ser capaz de decir la verdad. Hoy, tanto más tarde me doy cuenta por qué esa mañana me sentí tan bien cuando lo dejé todo ahí. Hoy que conozco perfectamente lo que esperaba de ti, que se que era lo que deseaba sentir me doy cuenta que no me dabas ni la más mínima parte. 
Me pasé dos meses fingiendo algo que jamás había sentido, me pasé dos meses mintiéndote y lo siento. Si, lo lamento pero no por eso te lloraré las disculpas porque tu me debes varias disculpas también. Me usabas y todavía no puedes asimiarlo, no amabas mas que la idea de tener a alguien a tu lado, no estabas enamorado y no lo estás, y no me extrañas... pordrías estar extrañado a alguien más. 
Solo quiero que sepas que solo lograrás amar el día que no estés tan concectrado amándote a ti mismo, porque el amor propio es importante pero el amor por los demás es el que da felicidad. 
No seas rencoroso, no me mires mal. Sonríe por lo que sucedió porque ambos aprendimos, porque "no hay mejor profesor que el error". 
Julia Turner

Espejos


Hace medio año escribí lo siguiente:
"Ese día estaba en tu casa lavandome la cara en tu baño, cuando levanté la vista me vi reflejada en el espejo y tu estabas detrás mío. No pude evitar mirarte por el espejo y me abrazaste desde atrás, tus manos rodeando mi cintura me hacían sentir cómoda y tu cabeza apoyada sobre mi hombro también. Nos miramos los dos al espejo, era la primera vez que nos veíamos juntos, nunca jamás lo habíamos hecho porque no teníamos fotos y jamás habíamos estado abrazados frente a un espejo o vidrio. Nos sorprendimos, nos veíamos bien. No pude evitar notar que mis ojos no eran los mismos que cuando me veía en el espejo de mi casa, los tuyos eran los que siempre tienes cuando me miras pero no los mismos que cuando miras a tus amigas. Nuestras caras eran raras, no eran las de siempre. Supongo que eso es lo que ve la gente cuando estamos cerca, eso es lo que los hace preguntarse sobre nosotros, eso es lo que los hace decir esa palabra que no te gusta escuchar. Somos muy evidentes, nadie se cree las mentiras que les decimos hace años... ya no existe esa mentira porque nadie la cree."

Hace unas horas descubrí que lo que había visto en ese espejo era lo que yo quería ver y no una realidad. Hoy si vi la realidad. Lo volví a ver a él a mi lado, mirandome con los mismos ojos pero con distinta mirada. Hoy vi en su rostro la felicidad de tenerme a su lado de la forma más inocente que conozco, me di centa que hace seis meses no había amor en su mirada, solo había deseo de mi parte. Él no me amaba, yo solo lo deseaba, y aunque eso me lo hubieran dicho sus miradas yo estaba cegada, yo quería ser amada, soñada y respetada. Hoy, hoy también vi eso en una mirada. Unos ojos pardos me miraban hoy en el reflejo del espejo, acompañaba la sonrisa y unían los abrazos. Me vi a su lado y me noté feliz, no era la confusión de antes, ni un mar de lágrimas. Era un sentimiento puro y reconocible, era lo que siempre había querido sentir en personas que no correspondían. Eso era amor, amor correspondido. 
Los espejos me han mostrado realidades que no puedo ver por estar muy cerca mío, los espejos me han permitido salir de la fantasía y descubrir que también en este mundo se puede amar y disfrutar de la alegría.
Julia Turner 

Julia Turner


Ya nada queda de ella, las sonrisas la han hecho desaparecer. Los cambios vienen con el tiempo y ella ha cambiado los tiempos. 
Ella hubiera jurado que el cambio comenzó un tres de agosto. Yo te puedo asegurar que el cambio fue el seis de enero. Cinco meses tardé en descubrir que para cambiar también necesitaba renovar la compañía y no me refiero a elegir a alguien nuevo, sino elegir un nuevo tipo de persona. Los desonocidos no me iban a llevar a ningún lado ni me iban a regalar sonrisas, lo único que querían ellos era sacarse de encima las ganas. Pero ¿qué importaba quién era ella? ¿Qué importaba lo que ella sentía? Y como a ellos no les importaba, ella pensaba que tampoco le tenía que preocupar. 
Intenté el amor en septiembre pero jamás iba a funcionar si todavía estaban enterradas en mi piel las espinas del pasado. Era como una mujer que vuelve con quien la golpeó. El me había herido la autoestima, me había destruído los sentimientos, él me había rebajado a una puta con título de novia. Intentaba parecer mejor, pero por dentro era la misma esencia. Ni las flores que jamás me dió, ni las cartas podían lograr que me olvide del pasado, porque él era mi pasado y yo no lo podía dejar atrás. Me empeciné en creer que era bueno y no lo era, ni como persona ni como amante. Él era egoista y egocéntrico, él lo sigue siendo.
Por suerte todo cambió, por suerte le volví a dar una oportunidad al amor. No era entregarme a cualquiera esta vez, era entregarme al mejor. No quiería alguien que quiera a su lado una novia sino que me quisiera a mi como novia. No quería ser la última elección, quería ser su primera. Quería alguien que me quiera de verdad y no por lo que represento o por lo que puedo hacer. Quería ser amada, quería amar, quería corresponder. Tanto quería, que terminé amando. Y ahora entiendo mis errores del pasado, sus errores del pasado, porque esa no era yo. Julia Turner sonríe, Julia Turner es la de ahora. La enamorada, la loca, la desesperada, la apasionada... Esa es la Julia que hace años quiere salir a la luz y que ahora es libre de hacer lo que se le plazca. Hoy puedo reír libre y sonreir sin motivo alguno. Hoy puedo soñar despierta y morirme por besar, puedo decirle a todos lo que siento por dentro, puedo revivir momentos en mi mente. Hoy finalmente puedo ser feliz, como hace tiempo que no lo era. 
Julia Turner

Caminos


Hace un mes que no escribo nada, me duelen las manos, se me endurecen los dedos, se me cae la piel. ¡Necesitan acción! 
¿Qué pasó? ¿Falta inspiración? No, es que falta el tiempo para poner en palabras lo que pasa a mi alrededor. De pronto todo ha cambiado y he sido invitada a un nuevo mundo que desconocía y he pasado las últimas semanas incursionando el camino para llegar.
Nada de lo que me habían dicho de este nuevo mundo es mentira, es cierto que uno ve todo de distinto color, que nota cosas que antes pasaba por arriba, que olvida cosas que antes recordaba, que piensa poco en si mismo y mucho en otra persona. Este mundo es raro,  el tiempo es muy distinto, pasa muy rápido cuando se está acompañado y se vuelve eterno cuando uno se encuentra en soledad. Me enteré que este mundo lo han pisado mis padres, mis abuelos, mi hermana, algunos de mis tíos y un par de amigas. Muchos sueñan con ese lugar donde uno parece vivir en una anestesia constante, muchos sueñan con llegar allí. 
No es tan dificil llegar, solo es cuestión de buscar un camino, aquel que el corazón señale y seguirlo hasta llegar a destino. El corazón se equivoca también y muchas veces el camino es errado, termina en un precipicio y es dificil volver atrás, aveces lleva unos días y otras veces unos meses más todo depende de que tan largo sea y cuánto te costó llegar. A veces el camino es tan agradable que te pierdes al andar, creyendo que has llegado a destino cuando en realidad queda mucho por recorrer. Lo maravilloso del viaje es disfrutar tanto el camino como el destino final porque son ambos bastante placenteros.
Una vez que encuentras el camino ideal es fácil darte cuenta porque es aquel en el que te sientes más cómodo caminando y sientes que este si te llevará al mundo que esperas encontrar. Mientras más caminos recorras más experiencia tendrás, algunos llegan en el primer viaje y otros tardan un poco más. El que ya es experimentado sabe que cosas debe llevar, un par de vendas por si se lastima, agua para sanar heridas y por si se deshidrata, un par de palos para facilitar el andar, una mochila liviana en la espalda y por sobre todas las cosas dejar los anteriores caminos atrás. 
Cada una de las opciones que creímos correctas algo nos van a enseñar, uno va juntando recuerdos del costado del camino: alguna piedrita, una flor e incluso alguna frase que escuchó mientras andaba por allí pero no hay que llevarse todo porque sino es más dificil transitar por los demás. Si un camino no ha funcionado y no has podido llegar nunca pierdas las esperanzas de que en un par de años éste se extienda cuando otros más lo caminen y lo puedas usar para llegar. 
Yo he encontrado un camino maravilloso y aunque no he llegado a destino aún me he encontrado con un montón de paisajes y he vivio experiencias que me serán difíciles de olvidar. 
Llegar al mundo de los enamorados no parece dificil cuando se ve en los demás pero después de que te equivocas en un par de caminos empiezas a agradecer cuando llegas a uno que parece tener destino final. 
Julia Turner

Porque te quiero


Cambia la personalidad con el tiempo, cuesta dejar de negarlo pero es una realidad. Así cambian las parejas también y los amigos. Antes disfrutabamos las tardes riendo y ahora yo disfruto más las noches, no cambia la risa pero cambia el tiempo y ya no somos compatibles en lugar y tiempo. Si ya no te gustan las fresas y solo comes sandía te lo sabré entender, si ya no disfrutas mirar estrellas también, si no quieres moverte con inquietud como lo hacías aquella vez no me enojaré solo te pido una cosa desde el fondo de mi ser... ¡No me dejes de querer! 
Y muero aquí intentando acaparar tu atención, desvivo por saber de ti, por recibir un mensaje, por mirarte algún día de frente y reír como antes. Te extraño más que a cualquier otra cosa. Te quiero ver, te quiero abrazar, TE QUIERO Y NO LO ENTIENDES. Y lo estoy gritando en mi cabeza, te estoy pidiendo a gritos que me mires, que me escuches, que me hables.
Se me van los ojos mirandote de lejos esperando una respuesta a mis llamados, pero nada ocurre porque estás inmersa en tu burbuja de amor. Burbuja que compartes con otra persona, burbuja blindada que no puedo pasar, burbuja que no intentaré golpear porque te quiero feliz, te quiero riendo como te veo y se que si exploto esa burbuja ya no te podré querer así. Te pido nada más que desde tu lugar me mires y me sonrías un ratito y me dediques una sola sonrisa, una de las miles que le pertenecen a alguien más. Pero es solo una y con eso seré feliz. Quiero que te animes a volverme a ver, que recuerdes cómo se siente estar a mi lado sin compararme con nadie más. 
Te quiero más que antes, te quiero más que cuando te tenía, te quiero más porque te perdí y al extrañar idealizo. Solo recuerdo risas y momentos felices... solo quiero volver a eso. Allá quedarán las peleas que mi memoria ya no puede despertar. 
Vuelve! Que te quiero a mi lado solo un momento ¡Que te quiero!
Julia Turner

Basta


Esta noche me ganó el insomnio y esta vez no estás tú para hacerme compañía, lo cual no me molesta porque se que te preparas para un gran día. Mañana nos veremos y hablaremos y yo fingiré no haber escrito un par de párrafos que escondían tu nombre horas atrás. Lo que sucede es que no puedo dormir ¿Sabes que otra cosa no puedo hacer? Dejar de pensar en tí. 
Fueron solo veinte días, fueron solo nueve amaneceres, fueron solo mil quinientos besos y cuatrocientos cincuenta abrazos, solo tres cenas y cincomil sonrisas. Nada más que eso. ¿Te parece mucho? Es que para mi nada se compara con la cantidad de momentos que nos quedan por vivir. No quiero apurarme, ni obsesionarme, ni perseguirte, ni demandarte, ni molestarte... pero me has cautivado. 
Siento que tu esencia y la mía tienen la misma naturaleza, que por eso reímos juntos y nos entendemos, que por eso somos tan naturales cuando estamos frente al otro. No te puedo negar la confianza, pero tampoco los celos porque no te quiero compartir con nadie más. Tampoco puedo dejar de mostrarle al mundo mi felicidad. 
Me pongo romántica y me molesta, no quiero hacerte sentir incómodo, pero si hay algo que debes saber de mi es que si entras a mi vida entras en mis escritos también. Porque cada persona que me rodea me regala un poco de inspiración sin siquiera notarlo y tu... ya me has dado mucho que escribir.
Julia Turner

Estúpida


Seguí un impulso y todavía no se si sentirme bien o mal. Es confusión lo que me rodea, miedo a la imagen que doy de mi misma. Yo era así, impulsiva, pero con él no quería serlo... y lo hice. No quiero que esa parte de nuestras vidas gobierne la relación, no quiero que me desee por ello, no quiero que sea el motivo para el encuentro. Si, me gustan ese tipo de momentos, no lo niego porque soy humana, pero no quiero que de ello dependa todo. 
Tendría que haber esperado pero la ocasión se presentó, tendría que haber sabido callar y hacer lo que estaba planeado. Tendría que haber sido menos yo misma. 
No es la primera vez que mis impulsos desarman lo que me ha costado construir, ya no se si es una costumbre o un defecto. Posiblemente sean ambos. 
Tengo miedo de que haya entendido todo mal, que crea que soy una más. Se que no es así pero la tentación de pensarlo es muy fuerte. 
Maldigo las marcas de mi pasado, maldigo cada pensamiento que me han inducido con respecto a esto, maldigo mis impulsos y mi necesidad de saciarlos. 
Julia Turner

Ya eres nota


Te vi por primera vez y llamaste mi atención, no me soprende, llamas la atención de cualquiera que pase a tu lado. Tu altura, tu belleza, tus cachetes colorados, tu pelo largo, tu caminar, tus ojos penetrantes, todo de vos llamaba mi atención. Casi no dudaría que yo llamé la tuya. Mis pelos enrulados, mis gritos, mis carcajadas, mis rarezas, mis bromas y mi incansable hablar. Nos llamamos, básicamente. 
Recuerdo nuestra primera conversación, mayo del 2011, casualmente tan extraña como las que siguieron después. Había "algas" en tu riñonera, obviamente los primeros chistes fueron sobre drogas. Te agregué a facebook esa misma tarde y comenzamos a hablarnos. Y nos hablamos, desde mayo hasta septiembre, poco... pero nos hablamos. En septiembre nos fuimos de viaje, ese viaje que tal vez no hubiera disfrutado tanto si mis deseos se hubieran convertido en ordenes. Porque yo te queria, ahi en septiembre y vos no quisiste. Me enojé y lo cuestioné mil veces pero recién ahora me doy cuenta que tomaste la mejor decisión. En septiembre hubieras sido amante, ahora podrías ser algo más. 
En enero te animaste a tenerme, en enero me animé a querer. En enero te dije de mil maneras que te quería a mi lado y de a poco nos fuimos dando lugar a uno en el otro. Despacito voy abriendo las puertas de aquel lugar al que nadie entró mientras voy intentando crear una nueva puerta en tu corazón porque alguién la rompió la anterior para cerrarla completamente un tiempo atrás.
Y puede que cuando entres en mi ser te encuentres un par de abolladuras del pasado, un par de olores que quedan, algunas sensaciones y un par de nombres dando vueltas. Poco a poco irán desapareciendo. Ya siento cómo perdí hasta costumbres por tenerte en mi mente, hay sentimientos que se han ido para darle lugar a unos nuevos que llevan tu nombre. 
Muerta de miedo y temblando voy con una sonrisa impreganda en la cara, porque nadie me puede hacer más feliz que vos en este momento y nada me da tanto miedo como enamorarme. 
Dicen por ahí que vale la pena. Yo, por vos, me arriesgo. 
 Julia Turner

Real


Nunca lo quise escribir, tal vez porque uno las cosas dolorosas no las quiere recordar. Cual puñales quedan prendidos en nuestro cuerpo y nos anestesiamos constantemente para no sentirlos. Escribirlo sería sacar el puñal sin anestesia para comenzar a curar. 
Recuerdo el día exacto, miércoles 3 de agosto del 2011. El mejor día de mi vida, el peor también. El día que todo terminaba, el día que comenzaba a vivir otra vez. A las siete de la mañana caminaba por las paredes de mi casa, no sabía que hacer para calmarme. Lloraba sin consuelo. La mezcla era rara, eran lágrimas de felicidad con algunas de miedo y tristeza. Lo único que quería era que todo culminara para por fin poder comenzar otra vez. 
Entro al sanatorio, quince preguntas mas tarde me mandan a otra habitación sola. Chau mamá, chau papá. Les di la carta que había escrito varios días atrás, los abracé fuerte y me fuí fingiendo tener valentía. 
Me despedacé en el pre-operatorio. Vi la primer aguja y casi muero, le vi la cara al enfermero y le pedí que no me deje sufrir. No lograron hacerme nada, estaba negada. 
Entra una mujer a la sala, se acaba de despertar y tenía un humor pésimo. Me calló la boca con una puteada y me dijo que la decisión era mía, que yo elegía si quedarme y terminar con todo o seguir soportandolo muchos años más. 
Definitivamente elegí quedarme, los últimos meses había estado al borde del colapso, el suicidio era la opción menos trágica. Era mejor una aguja que un soga la cuello. 
Entre al quirófano sin ser sedada, estaba más depierta que nunca. Pedí mis auriculares y puse la música lo más fuerte posible, quería que Nach me acompañara. Él, que me había escuchado llorar en mi cuarto por cuatro años, que me dio las palabras justas cuando lo necesité, el que no me dejó caer. Finalmente sentí la primer aguja, debía dormirme pero nada sucedió. Allí estaba yo, conciente. Allí estaba el cirujano, con su bisturí en la mano a punto de cortar mi cuerpo. ¿Qué está pasando? ¡No estoy dormida! ¡No me hagan nada! Nadie me hizo caso, nadie me escuchó. Me cortaron igual, me dolió y lo sentí. Me lloré cada uno de los puntos y sentí cada uno de los movimientos. Grité como si estuviera por morir y finalmente me relajé, todo había terminado al fin. 
Me desataron las manos que se habían mantenido en posición crusificción durante la operación y me senté en la camilla como si estuviera en mi casa, definitivamente la anestesia no tenía efecto en mi cuerpo. Salí caminando del sanatorio a las doce del mediodía. 
Llegué a mi casa, me senté en el sillón y lloré hasta que me sequé. Mi madre no comprendía qué me pasaba, pensaba que era dolor.  ¿Dolor? Ese dolor no era nada comparado con los años que había sufrido, las lágrimas que me había guardado frente a otras personas, frente al espejo, frente a mi vida. Estaba dejando salir todo, era lo único que quedaba de mi antiguo ser. 
Me dejé de sentir anormal, me empecé a sentir más persona... me empecé a sentir. Me podía mirar al espejo, podía vestirme como quería, podía desnudarme, podía finalmente ser feliz. 
El recuerdo quedará, no quiero olvidar toda esa tristeza porque me hace valorar aún más esta felicidad. La alegría de poder abrazar a quien quiera, de ser una más y finalmente de animarme a hacer mil cosas que antes no podía siquiera imaginar. 
Julia Tunrer

¡Es mío!


Apocalyptica de fondo, en tu honor diría yo. El calor que me pega los gluteos a la silla, la humedad que me frizza el pelo, el olor de la comida que está preparando mi madre, el ruido de las pulseras que tengo puestas... nada importa, yo no estoy acá, mi mente está instalada siete horas atrás. Ahora vas a ver que se siente ser parte de una mas de mis historias, una historia que me gustaría que se conviertan en muchas más. 
Era la calma tras el huracan, el frío me dejaba inmovil el pie que no estaba cubierto por la manta, tu calor me confortaba, tu abrazo me sostenía para no caer del sillón. Yo pensaba ¿Qué pensará él?
Hablamos, hablamos y hablamos hasta más no poder. Tu ex novia, mi ex, la música, las relaciones, la vida. Esta madrugada lo hablamos todo... menos sobre una cosa, porque no teníamos respuestas, no sabíamos qué decir. ¿Por qué nos besamos? ¿Qué pasará después? 
Tres meses haciendo todo por acaparar tu atención, tres meses resongando contra la pared porque no querías dar el brazo a torcer. Me gustabas... me gustás, tenía la necesidad de no dejarte escapar. Sabía que si no lo intentaba moriría de envidia de la que viera en tus brazos -así, así como me sostenías hace unas horas- Solo quería probar y arriesgarme a fallar. 
Acá estoy, pensando en tí sin saber si tu estarás pensando en mi o en qué harás cuando nos volvamos a encontrar. 
La victoria es gratificante, no lo niego. Haberte conseguido, esa es la frase. Te tuve hoy por la madrugada. Pero ahora quiero quedarme con el premio de a poco, quiero irte ganando, así tal vez un día pueda obtenerte y decir ¡Es mío! 
Julia Turner

Llenarse de amor, de egocentrismo


Es dificil descubrir tras largos años que me es mas fácil enamorarme de una ideología que de una persona. Qué me resulta mas sencillo escribir un libro que mantener una relación. 
Creí estar enamorada de artistas porque disfrutaba su arte, creí estar enamorada de filósofos por sus ideas, llegué a enamorarme de facultades de una persona pero no de su personalidad. Me enamoraba de una parte de los hombres pero jamás del hombre completo. Será porque no es posible. Porque querer a una persona más que a uno mismo es algo que lleva largos años que el ser humano no está dispuesto a tomarse, son demasiados años sin alabarse a uno mismo. 
Y cuántos creen estarlo haciendo cuando en realidad lo unico que hacen es llenarse el ego con piropos ajenos. Cuántos no admiten que sienten que sin esa persona no respiran porque la realidad es que necesitan compañía, necesitan de la compañía de cualquiera que los haga sentir como esa persona lo hace, perfectos. 
Porque lo que vos llamás amor yo lo llamo materia transparente, a vos la materia gris te llena el cerebro, a mi la materia transparente el alma. Nos llenamos de sentimientos inexistentes, a veces incluso creemos desbordar de sentimientos. Es la locura nada más, lucura de creer en lo inexistente. Pero la locura hace bien, te mantiene sano, ¿qué haríamos los hombres si no hicieramos nuestro ejercicio diario de llenarnos el ego con otra persona? Por eso los ególatras están solos, ellos son capaces de llenarse solos a si mismos. 
La pregunta es ¿Soy capaz de llenarme o necesito de alguien que lo haga? 
Julia Turner

Solitario


A veces pienso que haber hecho tantos años de estudio y haber sido tan bien educada son un desperdicio cuando me pongo a divagar en mis pensamientos hasta legar a una conclusión como la de hoy. 
Si nunca jugaste al solitario spider ni te gastes en leerla. Definitivamente el solitario Spider es un juego que uno utiliza para perder el tiempo cuando no hay nadie conectado, internet se cuelga, uno no quiere hacer el trabajo práctico o simplemente para despejarse. En niguno de los casos el juego es relamente necesario, ningun juego lo es. Las relaciones son juegos en la vida, tampoco son necesarias pero uno se entretiene jugando en ellas. A veces uno pierde, gana y en el mejor de los plazos empata (ese es el final perfecto). Pero solemos ser seres egoístas que buscamos siempre nuestro beneficio, ganar, y eso en cualquier juego significa el final. Las relaciones crecen y el juego también cuando uno deja de competir contra el otro y se preocupa más en pasarla bien que en ganar, es en ese momento en que los competidores se convierten en equipo y empiezan a jugar juntos. 
Toda mi vida jugué al solitario spider, me resultaba un juego que al jugar solo con un palo de cartas resultaba facilísimo. Si sabías contar del 1 al 13 tenías la victoria asegurada. Así como en mi vida siempre busqué a hombres fáciles porque de ese modo la relación también estaba asegurada. Hoy me animé por primera vez a subirle la dificultad al juego, ahora hay dos palos y ya no es tan fácil ganar y uno empieza a enojarse porque viene acostumbrado a ganar obligatoriamente. Al principio cuesta pero después de varios intentos uno se da cuenta de que vale la pena subirle la dificultad y se siente más orgulloso del resultado. Empiezo a creer que voy a tener que aceptar que en cuestión de relaciones también hay hombres más complicados pero que no por eso tengo que desistir, el juego fácil no da satisfacción, superar la dificultad si. Y perderé varias veces hasta lograrlo, pero  esa victoria no me la olvidaré jamás- 

Ojos y bocas

Con el tiempo llegué a la conclusión de que las personas sonríen con la mirada y no con la boca. He visto risas contenidas derramarse en lágrimas, he visto la felicidad reflejada en los ojos cristalinos y emoción con forma almendrada. Aún así he visto sonrisas falsas, sonrisas que lloraban pidiendo ayuda, he visto sonrisas forzadas y risas inventadas. Lo qué aún no he conocido es una persona que pueda evitar cualquiera de las dos, llorar con la boca y sonreír con los ojos.