domingo, 3 de julio de 2011

Muestra de cariño


Lindo es levantarse por la mañana y darse cuenta que uno no tiene sueño. Lindo es abrir la heladera y descubir que está preparada tu comida favorita. Lindo es levanatarte y tener un mensaje de texto de alguien que esperábamos. Lindo es estar con 40 grados de fiebre y tosiendo bacterias y que tu mejor amigo vaya a tu casa a darte un abrazo igual. ¿Sabés qué es mucho más que lindo? Lo que me pasó estas últimas semanas.

Ya no era ni lindo ni hermoso ni bello. Era espectacular, era para recordar, era como para hacer una nota en facebook y que el mundo se entere.

Dos miércoles atrás por la noche me encuentro conectada a mi facebook y se conecta la persona que sale conmigo para hablarme, me tira un par de preguntas tipicas, algo así como "¿Qué tal? ¿Todo bien? ¿Que hiciste hoy?" Mis respuestas tan cortantes lo obligan a preguntar si estoy bien, para encontrarse la peor respuesta: "Si, esta todo bien". Asi, cortado, sin ningún "jaja", ni dos puntos pe, ni dos puntos parentesis, nada de nada. No se lo creyó, obvio. A la fuerza me terminó arrancando las palabras de la boca, una por una para enterarse una hora más tarde de que después de 4 meses de idas y vueltas, de mensajes de texto, de juntadas y tardes apasionadas yo ya no quería estar con él. ¿Por qué?, qué buena pregunta... ¿Cómo se lo explico?... Me gusta otro. Se lo dije porque habíamos prometido ser sinceros siempre y esta no iba a ser mi primer excepción, sobre todo sabiendo que posiblemente era la última vez que hablaríamos en buenos términos.

Es una lástima no haber podido ver su cara en ese momento, le estaba diciendo la verdad muy crudamente, ni siquiera había tenido tiempo de preparase porque de un minuto habíamos cambiado el tema de conversación, de mi estado de ánimo y mi día a nuestra inexistente relación amorosa que terminaba por no ser lo suficientemente amorosa. Me tenía que ir de la computadora porque mi padre estaba atrás mio acomodandose la mandibula después de enterarse de que solía tener una relación, le pasa por metido. No tuvo ni compasión de mi ni del pobre chico del otro lado que no comprendía una palabra y me sacó de la computadora.

Seguimos por mensaje de texto a pesar de que hace años juré jamás cortarle a una persona por mensaje de texto, me parece lo más "cara rota" en este mundo. Me preguntó por el chico que me gustaba y le respondí cada una de sus preguntas, no evadí nada y esperaba constantemente ese mensaje donde me dijera que era una puta, que no me merecía su cariño, un "no te quiero ver más" o por lo menos que me deje de responder los mensajes. Aquí es cuando empieza el momento sorprendente de la semana, se rompen los esquemas y todo se sale de lugar. Me llega un mensaje que no podía comprender, mi mente lo rechazaba, no podía ser cierto. "Te quiero y te deseo lo mejor con él. Gracias por todo lo que pasamos juntos".

Ahora, no se si es una excelente táctica para que yo me arrepienta de no querer estar con él o si él es realmente así como persona, pero desde aquel día en adelante no dejé de recibir mi mensaje matutino para desearme un lindo día, no dejó de hablarme ni de escribirme por el face. No me escribía intentando convencerme de que volvamos a estar juntos, me dió consejos para conquistar a mi amigo, se fijó que me encontrara bien cada día, cuidó de mi y me deseó lo mejor en todo momento. Nunca se despidió de una conversación sin antes decirme que me quería.

Me alienta a ser sincera con la persona que me gusta y confesarle mis sentimientos, me da fuerzas y no deja que mi autoestima decaiga, me habla de la vida y de sus experiencias. Yo creo que eso es quererme. Y no lo comprendo porque yo lo usé, yo estaba con el sabiendo que sentía algo por otro, yo nunca le pregunté cómo andaba o cómo había sido su día, nunca me desperté por la mañana pensando en él, tampoco me preocupé por saber si le sucedía algo, yo no lo quería y el ahora me demuestra cariño incondicional.

Para mi es extraordinario cuando uno piensa que no ha logrado influenciar en la persona y de pronto descubre que detrás de ese hombre que parecía ser frío había una persona buscando cariño y que sin siquiera notarlo se lo has brindado.

Me siento culpable, es como hacer una torta y no comerla dejando que se pudra, es como ponerse un vestido y no ir a la fiesta, como decorar tu casa y luego venderla. Abrí su corazón y luego no quise entrar en él.

Esto es una disculpa pública aunque quien debería leerlo jamás lo hará. Es un agradecimiento por quererme y respetar mis desiciones. Es mi única forma de expresar mis sentimientos sin sentirme estúpida.


Julia Turner

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