jueves, 26 de abril de 2012

Caminos


Hace un mes que no escribo nada, me duelen las manos, se me endurecen los dedos, se me cae la piel. ¡Necesitan acción! 
¿Qué pasó? ¿Falta inspiración? No, es que falta el tiempo para poner en palabras lo que pasa a mi alrededor. De pronto todo ha cambiado y he sido invitada a un nuevo mundo que desconocía y he pasado las últimas semanas incursionando el camino para llegar.
Nada de lo que me habían dicho de este nuevo mundo es mentira, es cierto que uno ve todo de distinto color, que nota cosas que antes pasaba por arriba, que olvida cosas que antes recordaba, que piensa poco en si mismo y mucho en otra persona. Este mundo es raro,  el tiempo es muy distinto, pasa muy rápido cuando se está acompañado y se vuelve eterno cuando uno se encuentra en soledad. Me enteré que este mundo lo han pisado mis padres, mis abuelos, mi hermana, algunos de mis tíos y un par de amigas. Muchos sueñan con ese lugar donde uno parece vivir en una anestesia constante, muchos sueñan con llegar allí. 
No es tan dificil llegar, solo es cuestión de buscar un camino, aquel que el corazón señale y seguirlo hasta llegar a destino. El corazón se equivoca también y muchas veces el camino es errado, termina en un precipicio y es dificil volver atrás, aveces lleva unos días y otras veces unos meses más todo depende de que tan largo sea y cuánto te costó llegar. A veces el camino es tan agradable que te pierdes al andar, creyendo que has llegado a destino cuando en realidad queda mucho por recorrer. Lo maravilloso del viaje es disfrutar tanto el camino como el destino final porque son ambos bastante placenteros.
Una vez que encuentras el camino ideal es fácil darte cuenta porque es aquel en el que te sientes más cómodo caminando y sientes que este si te llevará al mundo que esperas encontrar. Mientras más caminos recorras más experiencia tendrás, algunos llegan en el primer viaje y otros tardan un poco más. El que ya es experimentado sabe que cosas debe llevar, un par de vendas por si se lastima, agua para sanar heridas y por si se deshidrata, un par de palos para facilitar el andar, una mochila liviana en la espalda y por sobre todas las cosas dejar los anteriores caminos atrás. 
Cada una de las opciones que creímos correctas algo nos van a enseñar, uno va juntando recuerdos del costado del camino: alguna piedrita, una flor e incluso alguna frase que escuchó mientras andaba por allí pero no hay que llevarse todo porque sino es más dificil transitar por los demás. Si un camino no ha funcionado y no has podido llegar nunca pierdas las esperanzas de que en un par de años éste se extienda cuando otros más lo caminen y lo puedas usar para llegar. 
Yo he encontrado un camino maravilloso y aunque no he llegado a destino aún me he encontrado con un montón de paisajes y he vivio experiencias que me serán difíciles de olvidar. 
Llegar al mundo de los enamorados no parece dificil cuando se ve en los demás pero después de que te equivocas en un par de caminos empiezas a agradecer cuando llegas a uno que parece tener destino final. 
Julia Turner

Porque te quiero


Cambia la personalidad con el tiempo, cuesta dejar de negarlo pero es una realidad. Así cambian las parejas también y los amigos. Antes disfrutabamos las tardes riendo y ahora yo disfruto más las noches, no cambia la risa pero cambia el tiempo y ya no somos compatibles en lugar y tiempo. Si ya no te gustan las fresas y solo comes sandía te lo sabré entender, si ya no disfrutas mirar estrellas también, si no quieres moverte con inquietud como lo hacías aquella vez no me enojaré solo te pido una cosa desde el fondo de mi ser... ¡No me dejes de querer! 
Y muero aquí intentando acaparar tu atención, desvivo por saber de ti, por recibir un mensaje, por mirarte algún día de frente y reír como antes. Te extraño más que a cualquier otra cosa. Te quiero ver, te quiero abrazar, TE QUIERO Y NO LO ENTIENDES. Y lo estoy gritando en mi cabeza, te estoy pidiendo a gritos que me mires, que me escuches, que me hables.
Se me van los ojos mirandote de lejos esperando una respuesta a mis llamados, pero nada ocurre porque estás inmersa en tu burbuja de amor. Burbuja que compartes con otra persona, burbuja blindada que no puedo pasar, burbuja que no intentaré golpear porque te quiero feliz, te quiero riendo como te veo y se que si exploto esa burbuja ya no te podré querer así. Te pido nada más que desde tu lugar me mires y me sonrías un ratito y me dediques una sola sonrisa, una de las miles que le pertenecen a alguien más. Pero es solo una y con eso seré feliz. Quiero que te animes a volverme a ver, que recuerdes cómo se siente estar a mi lado sin compararme con nadie más. 
Te quiero más que antes, te quiero más que cuando te tenía, te quiero más porque te perdí y al extrañar idealizo. Solo recuerdo risas y momentos felices... solo quiero volver a eso. Allá quedarán las peleas que mi memoria ya no puede despertar. 
Vuelve! Que te quiero a mi lado solo un momento ¡Que te quiero!
Julia Turner

Basta


Esta noche me ganó el insomnio y esta vez no estás tú para hacerme compañía, lo cual no me molesta porque se que te preparas para un gran día. Mañana nos veremos y hablaremos y yo fingiré no haber escrito un par de párrafos que escondían tu nombre horas atrás. Lo que sucede es que no puedo dormir ¿Sabes que otra cosa no puedo hacer? Dejar de pensar en tí. 
Fueron solo veinte días, fueron solo nueve amaneceres, fueron solo mil quinientos besos y cuatrocientos cincuenta abrazos, solo tres cenas y cincomil sonrisas. Nada más que eso. ¿Te parece mucho? Es que para mi nada se compara con la cantidad de momentos que nos quedan por vivir. No quiero apurarme, ni obsesionarme, ni perseguirte, ni demandarte, ni molestarte... pero me has cautivado. 
Siento que tu esencia y la mía tienen la misma naturaleza, que por eso reímos juntos y nos entendemos, que por eso somos tan naturales cuando estamos frente al otro. No te puedo negar la confianza, pero tampoco los celos porque no te quiero compartir con nadie más. Tampoco puedo dejar de mostrarle al mundo mi felicidad. 
Me pongo romántica y me molesta, no quiero hacerte sentir incómodo, pero si hay algo que debes saber de mi es que si entras a mi vida entras en mis escritos también. Porque cada persona que me rodea me regala un poco de inspiración sin siquiera notarlo y tu... ya me has dado mucho que escribir.
Julia Turner

Estúpida


Seguí un impulso y todavía no se si sentirme bien o mal. Es confusión lo que me rodea, miedo a la imagen que doy de mi misma. Yo era así, impulsiva, pero con él no quería serlo... y lo hice. No quiero que esa parte de nuestras vidas gobierne la relación, no quiero que me desee por ello, no quiero que sea el motivo para el encuentro. Si, me gustan ese tipo de momentos, no lo niego porque soy humana, pero no quiero que de ello dependa todo. 
Tendría que haber esperado pero la ocasión se presentó, tendría que haber sabido callar y hacer lo que estaba planeado. Tendría que haber sido menos yo misma. 
No es la primera vez que mis impulsos desarman lo que me ha costado construir, ya no se si es una costumbre o un defecto. Posiblemente sean ambos. 
Tengo miedo de que haya entendido todo mal, que crea que soy una más. Se que no es así pero la tentación de pensarlo es muy fuerte. 
Maldigo las marcas de mi pasado, maldigo cada pensamiento que me han inducido con respecto a esto, maldigo mis impulsos y mi necesidad de saciarlos. 
Julia Turner

Ya eres nota


Te vi por primera vez y llamaste mi atención, no me soprende, llamas la atención de cualquiera que pase a tu lado. Tu altura, tu belleza, tus cachetes colorados, tu pelo largo, tu caminar, tus ojos penetrantes, todo de vos llamaba mi atención. Casi no dudaría que yo llamé la tuya. Mis pelos enrulados, mis gritos, mis carcajadas, mis rarezas, mis bromas y mi incansable hablar. Nos llamamos, básicamente. 
Recuerdo nuestra primera conversación, mayo del 2011, casualmente tan extraña como las que siguieron después. Había "algas" en tu riñonera, obviamente los primeros chistes fueron sobre drogas. Te agregué a facebook esa misma tarde y comenzamos a hablarnos. Y nos hablamos, desde mayo hasta septiembre, poco... pero nos hablamos. En septiembre nos fuimos de viaje, ese viaje que tal vez no hubiera disfrutado tanto si mis deseos se hubieran convertido en ordenes. Porque yo te queria, ahi en septiembre y vos no quisiste. Me enojé y lo cuestioné mil veces pero recién ahora me doy cuenta que tomaste la mejor decisión. En septiembre hubieras sido amante, ahora podrías ser algo más. 
En enero te animaste a tenerme, en enero me animé a querer. En enero te dije de mil maneras que te quería a mi lado y de a poco nos fuimos dando lugar a uno en el otro. Despacito voy abriendo las puertas de aquel lugar al que nadie entró mientras voy intentando crear una nueva puerta en tu corazón porque alguién la rompió la anterior para cerrarla completamente un tiempo atrás.
Y puede que cuando entres en mi ser te encuentres un par de abolladuras del pasado, un par de olores que quedan, algunas sensaciones y un par de nombres dando vueltas. Poco a poco irán desapareciendo. Ya siento cómo perdí hasta costumbres por tenerte en mi mente, hay sentimientos que se han ido para darle lugar a unos nuevos que llevan tu nombre. 
Muerta de miedo y temblando voy con una sonrisa impreganda en la cara, porque nadie me puede hacer más feliz que vos en este momento y nada me da tanto miedo como enamorarme. 
Dicen por ahí que vale la pena. Yo, por vos, me arriesgo. 
 Julia Turner

Real


Nunca lo quise escribir, tal vez porque uno las cosas dolorosas no las quiere recordar. Cual puñales quedan prendidos en nuestro cuerpo y nos anestesiamos constantemente para no sentirlos. Escribirlo sería sacar el puñal sin anestesia para comenzar a curar. 
Recuerdo el día exacto, miércoles 3 de agosto del 2011. El mejor día de mi vida, el peor también. El día que todo terminaba, el día que comenzaba a vivir otra vez. A las siete de la mañana caminaba por las paredes de mi casa, no sabía que hacer para calmarme. Lloraba sin consuelo. La mezcla era rara, eran lágrimas de felicidad con algunas de miedo y tristeza. Lo único que quería era que todo culminara para por fin poder comenzar otra vez. 
Entro al sanatorio, quince preguntas mas tarde me mandan a otra habitación sola. Chau mamá, chau papá. Les di la carta que había escrito varios días atrás, los abracé fuerte y me fuí fingiendo tener valentía. 
Me despedacé en el pre-operatorio. Vi la primer aguja y casi muero, le vi la cara al enfermero y le pedí que no me deje sufrir. No lograron hacerme nada, estaba negada. 
Entra una mujer a la sala, se acaba de despertar y tenía un humor pésimo. Me calló la boca con una puteada y me dijo que la decisión era mía, que yo elegía si quedarme y terminar con todo o seguir soportandolo muchos años más. 
Definitivamente elegí quedarme, los últimos meses había estado al borde del colapso, el suicidio era la opción menos trágica. Era mejor una aguja que un soga la cuello. 
Entre al quirófano sin ser sedada, estaba más depierta que nunca. Pedí mis auriculares y puse la música lo más fuerte posible, quería que Nach me acompañara. Él, que me había escuchado llorar en mi cuarto por cuatro años, que me dio las palabras justas cuando lo necesité, el que no me dejó caer. Finalmente sentí la primer aguja, debía dormirme pero nada sucedió. Allí estaba yo, conciente. Allí estaba el cirujano, con su bisturí en la mano a punto de cortar mi cuerpo. ¿Qué está pasando? ¡No estoy dormida! ¡No me hagan nada! Nadie me hizo caso, nadie me escuchó. Me cortaron igual, me dolió y lo sentí. Me lloré cada uno de los puntos y sentí cada uno de los movimientos. Grité como si estuviera por morir y finalmente me relajé, todo había terminado al fin. 
Me desataron las manos que se habían mantenido en posición crusificción durante la operación y me senté en la camilla como si estuviera en mi casa, definitivamente la anestesia no tenía efecto en mi cuerpo. Salí caminando del sanatorio a las doce del mediodía. 
Llegué a mi casa, me senté en el sillón y lloré hasta que me sequé. Mi madre no comprendía qué me pasaba, pensaba que era dolor.  ¿Dolor? Ese dolor no era nada comparado con los años que había sufrido, las lágrimas que me había guardado frente a otras personas, frente al espejo, frente a mi vida. Estaba dejando salir todo, era lo único que quedaba de mi antiguo ser. 
Me dejé de sentir anormal, me empecé a sentir más persona... me empecé a sentir. Me podía mirar al espejo, podía vestirme como quería, podía desnudarme, podía finalmente ser feliz. 
El recuerdo quedará, no quiero olvidar toda esa tristeza porque me hace valorar aún más esta felicidad. La alegría de poder abrazar a quien quiera, de ser una más y finalmente de animarme a hacer mil cosas que antes no podía siquiera imaginar. 
Julia Tunrer

¡Es mío!


Apocalyptica de fondo, en tu honor diría yo. El calor que me pega los gluteos a la silla, la humedad que me frizza el pelo, el olor de la comida que está preparando mi madre, el ruido de las pulseras que tengo puestas... nada importa, yo no estoy acá, mi mente está instalada siete horas atrás. Ahora vas a ver que se siente ser parte de una mas de mis historias, una historia que me gustaría que se conviertan en muchas más. 
Era la calma tras el huracan, el frío me dejaba inmovil el pie que no estaba cubierto por la manta, tu calor me confortaba, tu abrazo me sostenía para no caer del sillón. Yo pensaba ¿Qué pensará él?
Hablamos, hablamos y hablamos hasta más no poder. Tu ex novia, mi ex, la música, las relaciones, la vida. Esta madrugada lo hablamos todo... menos sobre una cosa, porque no teníamos respuestas, no sabíamos qué decir. ¿Por qué nos besamos? ¿Qué pasará después? 
Tres meses haciendo todo por acaparar tu atención, tres meses resongando contra la pared porque no querías dar el brazo a torcer. Me gustabas... me gustás, tenía la necesidad de no dejarte escapar. Sabía que si no lo intentaba moriría de envidia de la que viera en tus brazos -así, así como me sostenías hace unas horas- Solo quería probar y arriesgarme a fallar. 
Acá estoy, pensando en tí sin saber si tu estarás pensando en mi o en qué harás cuando nos volvamos a encontrar. 
La victoria es gratificante, no lo niego. Haberte conseguido, esa es la frase. Te tuve hoy por la madrugada. Pero ahora quiero quedarme con el premio de a poco, quiero irte ganando, así tal vez un día pueda obtenerte y decir ¡Es mío! 
Julia Turner