jueves, 26 de abril de 2012

Basta


Esta noche me ganó el insomnio y esta vez no estás tú para hacerme compañía, lo cual no me molesta porque se que te preparas para un gran día. Mañana nos veremos y hablaremos y yo fingiré no haber escrito un par de párrafos que escondían tu nombre horas atrás. Lo que sucede es que no puedo dormir ¿Sabes que otra cosa no puedo hacer? Dejar de pensar en tí. 
Fueron solo veinte días, fueron solo nueve amaneceres, fueron solo mil quinientos besos y cuatrocientos cincuenta abrazos, solo tres cenas y cincomil sonrisas. Nada más que eso. ¿Te parece mucho? Es que para mi nada se compara con la cantidad de momentos que nos quedan por vivir. No quiero apurarme, ni obsesionarme, ni perseguirte, ni demandarte, ni molestarte... pero me has cautivado. 
Siento que tu esencia y la mía tienen la misma naturaleza, que por eso reímos juntos y nos entendemos, que por eso somos tan naturales cuando estamos frente al otro. No te puedo negar la confianza, pero tampoco los celos porque no te quiero compartir con nadie más. Tampoco puedo dejar de mostrarle al mundo mi felicidad. 
Me pongo romántica y me molesta, no quiero hacerte sentir incómodo, pero si hay algo que debes saber de mi es que si entras a mi vida entras en mis escritos también. Porque cada persona que me rodea me regala un poco de inspiración sin siquiera notarlo y tu... ya me has dado mucho que escribir.
Julia Turner

Estúpida


Seguí un impulso y todavía no se si sentirme bien o mal. Es confusión lo que me rodea, miedo a la imagen que doy de mi misma. Yo era así, impulsiva, pero con él no quería serlo... y lo hice. No quiero que esa parte de nuestras vidas gobierne la relación, no quiero que me desee por ello, no quiero que sea el motivo para el encuentro. Si, me gustan ese tipo de momentos, no lo niego porque soy humana, pero no quiero que de ello dependa todo. 
Tendría que haber esperado pero la ocasión se presentó, tendría que haber sabido callar y hacer lo que estaba planeado. Tendría que haber sido menos yo misma. 
No es la primera vez que mis impulsos desarman lo que me ha costado construir, ya no se si es una costumbre o un defecto. Posiblemente sean ambos. 
Tengo miedo de que haya entendido todo mal, que crea que soy una más. Se que no es así pero la tentación de pensarlo es muy fuerte. 
Maldigo las marcas de mi pasado, maldigo cada pensamiento que me han inducido con respecto a esto, maldigo mis impulsos y mi necesidad de saciarlos. 
Julia Turner

Ya eres nota


Te vi por primera vez y llamaste mi atención, no me soprende, llamas la atención de cualquiera que pase a tu lado. Tu altura, tu belleza, tus cachetes colorados, tu pelo largo, tu caminar, tus ojos penetrantes, todo de vos llamaba mi atención. Casi no dudaría que yo llamé la tuya. Mis pelos enrulados, mis gritos, mis carcajadas, mis rarezas, mis bromas y mi incansable hablar. Nos llamamos, básicamente. 
Recuerdo nuestra primera conversación, mayo del 2011, casualmente tan extraña como las que siguieron después. Había "algas" en tu riñonera, obviamente los primeros chistes fueron sobre drogas. Te agregué a facebook esa misma tarde y comenzamos a hablarnos. Y nos hablamos, desde mayo hasta septiembre, poco... pero nos hablamos. En septiembre nos fuimos de viaje, ese viaje que tal vez no hubiera disfrutado tanto si mis deseos se hubieran convertido en ordenes. Porque yo te queria, ahi en septiembre y vos no quisiste. Me enojé y lo cuestioné mil veces pero recién ahora me doy cuenta que tomaste la mejor decisión. En septiembre hubieras sido amante, ahora podrías ser algo más. 
En enero te animaste a tenerme, en enero me animé a querer. En enero te dije de mil maneras que te quería a mi lado y de a poco nos fuimos dando lugar a uno en el otro. Despacito voy abriendo las puertas de aquel lugar al que nadie entró mientras voy intentando crear una nueva puerta en tu corazón porque alguién la rompió la anterior para cerrarla completamente un tiempo atrás.
Y puede que cuando entres en mi ser te encuentres un par de abolladuras del pasado, un par de olores que quedan, algunas sensaciones y un par de nombres dando vueltas. Poco a poco irán desapareciendo. Ya siento cómo perdí hasta costumbres por tenerte en mi mente, hay sentimientos que se han ido para darle lugar a unos nuevos que llevan tu nombre. 
Muerta de miedo y temblando voy con una sonrisa impreganda en la cara, porque nadie me puede hacer más feliz que vos en este momento y nada me da tanto miedo como enamorarme. 
Dicen por ahí que vale la pena. Yo, por vos, me arriesgo. 
 Julia Turner

Real


Nunca lo quise escribir, tal vez porque uno las cosas dolorosas no las quiere recordar. Cual puñales quedan prendidos en nuestro cuerpo y nos anestesiamos constantemente para no sentirlos. Escribirlo sería sacar el puñal sin anestesia para comenzar a curar. 
Recuerdo el día exacto, miércoles 3 de agosto del 2011. El mejor día de mi vida, el peor también. El día que todo terminaba, el día que comenzaba a vivir otra vez. A las siete de la mañana caminaba por las paredes de mi casa, no sabía que hacer para calmarme. Lloraba sin consuelo. La mezcla era rara, eran lágrimas de felicidad con algunas de miedo y tristeza. Lo único que quería era que todo culminara para por fin poder comenzar otra vez. 
Entro al sanatorio, quince preguntas mas tarde me mandan a otra habitación sola. Chau mamá, chau papá. Les di la carta que había escrito varios días atrás, los abracé fuerte y me fuí fingiendo tener valentía. 
Me despedacé en el pre-operatorio. Vi la primer aguja y casi muero, le vi la cara al enfermero y le pedí que no me deje sufrir. No lograron hacerme nada, estaba negada. 
Entra una mujer a la sala, se acaba de despertar y tenía un humor pésimo. Me calló la boca con una puteada y me dijo que la decisión era mía, que yo elegía si quedarme y terminar con todo o seguir soportandolo muchos años más. 
Definitivamente elegí quedarme, los últimos meses había estado al borde del colapso, el suicidio era la opción menos trágica. Era mejor una aguja que un soga la cuello. 
Entre al quirófano sin ser sedada, estaba más depierta que nunca. Pedí mis auriculares y puse la música lo más fuerte posible, quería que Nach me acompañara. Él, que me había escuchado llorar en mi cuarto por cuatro años, que me dio las palabras justas cuando lo necesité, el que no me dejó caer. Finalmente sentí la primer aguja, debía dormirme pero nada sucedió. Allí estaba yo, conciente. Allí estaba el cirujano, con su bisturí en la mano a punto de cortar mi cuerpo. ¿Qué está pasando? ¡No estoy dormida! ¡No me hagan nada! Nadie me hizo caso, nadie me escuchó. Me cortaron igual, me dolió y lo sentí. Me lloré cada uno de los puntos y sentí cada uno de los movimientos. Grité como si estuviera por morir y finalmente me relajé, todo había terminado al fin. 
Me desataron las manos que se habían mantenido en posición crusificción durante la operación y me senté en la camilla como si estuviera en mi casa, definitivamente la anestesia no tenía efecto en mi cuerpo. Salí caminando del sanatorio a las doce del mediodía. 
Llegué a mi casa, me senté en el sillón y lloré hasta que me sequé. Mi madre no comprendía qué me pasaba, pensaba que era dolor.  ¿Dolor? Ese dolor no era nada comparado con los años que había sufrido, las lágrimas que me había guardado frente a otras personas, frente al espejo, frente a mi vida. Estaba dejando salir todo, era lo único que quedaba de mi antiguo ser. 
Me dejé de sentir anormal, me empecé a sentir más persona... me empecé a sentir. Me podía mirar al espejo, podía vestirme como quería, podía desnudarme, podía finalmente ser feliz. 
El recuerdo quedará, no quiero olvidar toda esa tristeza porque me hace valorar aún más esta felicidad. La alegría de poder abrazar a quien quiera, de ser una más y finalmente de animarme a hacer mil cosas que antes no podía siquiera imaginar. 
Julia Tunrer

¡Es mío!


Apocalyptica de fondo, en tu honor diría yo. El calor que me pega los gluteos a la silla, la humedad que me frizza el pelo, el olor de la comida que está preparando mi madre, el ruido de las pulseras que tengo puestas... nada importa, yo no estoy acá, mi mente está instalada siete horas atrás. Ahora vas a ver que se siente ser parte de una mas de mis historias, una historia que me gustaría que se conviertan en muchas más. 
Era la calma tras el huracan, el frío me dejaba inmovil el pie que no estaba cubierto por la manta, tu calor me confortaba, tu abrazo me sostenía para no caer del sillón. Yo pensaba ¿Qué pensará él?
Hablamos, hablamos y hablamos hasta más no poder. Tu ex novia, mi ex, la música, las relaciones, la vida. Esta madrugada lo hablamos todo... menos sobre una cosa, porque no teníamos respuestas, no sabíamos qué decir. ¿Por qué nos besamos? ¿Qué pasará después? 
Tres meses haciendo todo por acaparar tu atención, tres meses resongando contra la pared porque no querías dar el brazo a torcer. Me gustabas... me gustás, tenía la necesidad de no dejarte escapar. Sabía que si no lo intentaba moriría de envidia de la que viera en tus brazos -así, así como me sostenías hace unas horas- Solo quería probar y arriesgarme a fallar. 
Acá estoy, pensando en tí sin saber si tu estarás pensando en mi o en qué harás cuando nos volvamos a encontrar. 
La victoria es gratificante, no lo niego. Haberte conseguido, esa es la frase. Te tuve hoy por la madrugada. Pero ahora quiero quedarme con el premio de a poco, quiero irte ganando, así tal vez un día pueda obtenerte y decir ¡Es mío! 
Julia Turner

Llenarse de amor, de egocentrismo


Es dificil descubrir tras largos años que me es mas fácil enamorarme de una ideología que de una persona. Qué me resulta mas sencillo escribir un libro que mantener una relación. 
Creí estar enamorada de artistas porque disfrutaba su arte, creí estar enamorada de filósofos por sus ideas, llegué a enamorarme de facultades de una persona pero no de su personalidad. Me enamoraba de una parte de los hombres pero jamás del hombre completo. Será porque no es posible. Porque querer a una persona más que a uno mismo es algo que lleva largos años que el ser humano no está dispuesto a tomarse, son demasiados años sin alabarse a uno mismo. 
Y cuántos creen estarlo haciendo cuando en realidad lo unico que hacen es llenarse el ego con piropos ajenos. Cuántos no admiten que sienten que sin esa persona no respiran porque la realidad es que necesitan compañía, necesitan de la compañía de cualquiera que los haga sentir como esa persona lo hace, perfectos. 
Porque lo que vos llamás amor yo lo llamo materia transparente, a vos la materia gris te llena el cerebro, a mi la materia transparente el alma. Nos llenamos de sentimientos inexistentes, a veces incluso creemos desbordar de sentimientos. Es la locura nada más, lucura de creer en lo inexistente. Pero la locura hace bien, te mantiene sano, ¿qué haríamos los hombres si no hicieramos nuestro ejercicio diario de llenarnos el ego con otra persona? Por eso los ególatras están solos, ellos son capaces de llenarse solos a si mismos. 
La pregunta es ¿Soy capaz de llenarme o necesito de alguien que lo haga? 
Julia Turner

Solitario


A veces pienso que haber hecho tantos años de estudio y haber sido tan bien educada son un desperdicio cuando me pongo a divagar en mis pensamientos hasta legar a una conclusión como la de hoy. 
Si nunca jugaste al solitario spider ni te gastes en leerla. Definitivamente el solitario Spider es un juego que uno utiliza para perder el tiempo cuando no hay nadie conectado, internet se cuelga, uno no quiere hacer el trabajo práctico o simplemente para despejarse. En niguno de los casos el juego es relamente necesario, ningun juego lo es. Las relaciones son juegos en la vida, tampoco son necesarias pero uno se entretiene jugando en ellas. A veces uno pierde, gana y en el mejor de los plazos empata (ese es el final perfecto). Pero solemos ser seres egoístas que buscamos siempre nuestro beneficio, ganar, y eso en cualquier juego significa el final. Las relaciones crecen y el juego también cuando uno deja de competir contra el otro y se preocupa más en pasarla bien que en ganar, es en ese momento en que los competidores se convierten en equipo y empiezan a jugar juntos. 
Toda mi vida jugué al solitario spider, me resultaba un juego que al jugar solo con un palo de cartas resultaba facilísimo. Si sabías contar del 1 al 13 tenías la victoria asegurada. Así como en mi vida siempre busqué a hombres fáciles porque de ese modo la relación también estaba asegurada. Hoy me animé por primera vez a subirle la dificultad al juego, ahora hay dos palos y ya no es tan fácil ganar y uno empieza a enojarse porque viene acostumbrado a ganar obligatoriamente. Al principio cuesta pero después de varios intentos uno se da cuenta de que vale la pena subirle la dificultad y se siente más orgulloso del resultado. Empiezo a creer que voy a tener que aceptar que en cuestión de relaciones también hay hombres más complicados pero que no por eso tengo que desistir, el juego fácil no da satisfacción, superar la dificultad si. Y perderé varias veces hasta lograrlo, pero  esa victoria no me la olvidaré jamás-