domingo, 3 de julio de 2011

Evidentes


Ese día estaba en tu casa lavandome la cara en tu baño, cuando levanté la vista me vi reflejada en el espejo y tu estabas detrás mío. No pude evitar mirarte por el espejo y me abrazaste desde atrás, tus manos rodeando mi cintura me hacían sentir cómoda y tu cabeza apoyada sobre mi hombro también. Nos miramos los dos al espejo, era la primera vez que nos veíamos juntos, nunca jamás lo habíamos hecho porque no teníamos fotos y jamás habíamos estado abrazados frente a un espejo o vidrio. Nos sorprendimos, nos veíamos bien. No pude evitar notar que mis ojos no eran los mismos que cuando me veía en el espejo de mi casa, los tuyos eran los que siempre tienes cuando me miras pero no los mismos que cuando miras a tus amigas. Nuestras caras eran raras, no eran las de siempre. Supongo que eso es lo que ve la gente cuando estamos cerca, eso es lo que los hace preguntarse sobre nosotros, eso es lo que los hace decir esa palabra que no te gusta escuchar. Somos muy evidentes, nadie se cree las mentiras que les decimos hace años... ya no existe esa mentira porque nadie la cree.

Julia Turner

Muestra de cariño


Lindo es levantarse por la mañana y darse cuenta que uno no tiene sueño. Lindo es abrir la heladera y descubir que está preparada tu comida favorita. Lindo es levanatarte y tener un mensaje de texto de alguien que esperábamos. Lindo es estar con 40 grados de fiebre y tosiendo bacterias y que tu mejor amigo vaya a tu casa a darte un abrazo igual. ¿Sabés qué es mucho más que lindo? Lo que me pasó estas últimas semanas.

Ya no era ni lindo ni hermoso ni bello. Era espectacular, era para recordar, era como para hacer una nota en facebook y que el mundo se entere.

Dos miércoles atrás por la noche me encuentro conectada a mi facebook y se conecta la persona que sale conmigo para hablarme, me tira un par de preguntas tipicas, algo así como "¿Qué tal? ¿Todo bien? ¿Que hiciste hoy?" Mis respuestas tan cortantes lo obligan a preguntar si estoy bien, para encontrarse la peor respuesta: "Si, esta todo bien". Asi, cortado, sin ningún "jaja", ni dos puntos pe, ni dos puntos parentesis, nada de nada. No se lo creyó, obvio. A la fuerza me terminó arrancando las palabras de la boca, una por una para enterarse una hora más tarde de que después de 4 meses de idas y vueltas, de mensajes de texto, de juntadas y tardes apasionadas yo ya no quería estar con él. ¿Por qué?, qué buena pregunta... ¿Cómo se lo explico?... Me gusta otro. Se lo dije porque habíamos prometido ser sinceros siempre y esta no iba a ser mi primer excepción, sobre todo sabiendo que posiblemente era la última vez que hablaríamos en buenos términos.

Es una lástima no haber podido ver su cara en ese momento, le estaba diciendo la verdad muy crudamente, ni siquiera había tenido tiempo de preparase porque de un minuto habíamos cambiado el tema de conversación, de mi estado de ánimo y mi día a nuestra inexistente relación amorosa que terminaba por no ser lo suficientemente amorosa. Me tenía que ir de la computadora porque mi padre estaba atrás mio acomodandose la mandibula después de enterarse de que solía tener una relación, le pasa por metido. No tuvo ni compasión de mi ni del pobre chico del otro lado que no comprendía una palabra y me sacó de la computadora.

Seguimos por mensaje de texto a pesar de que hace años juré jamás cortarle a una persona por mensaje de texto, me parece lo más "cara rota" en este mundo. Me preguntó por el chico que me gustaba y le respondí cada una de sus preguntas, no evadí nada y esperaba constantemente ese mensaje donde me dijera que era una puta, que no me merecía su cariño, un "no te quiero ver más" o por lo menos que me deje de responder los mensajes. Aquí es cuando empieza el momento sorprendente de la semana, se rompen los esquemas y todo se sale de lugar. Me llega un mensaje que no podía comprender, mi mente lo rechazaba, no podía ser cierto. "Te quiero y te deseo lo mejor con él. Gracias por todo lo que pasamos juntos".

Ahora, no se si es una excelente táctica para que yo me arrepienta de no querer estar con él o si él es realmente así como persona, pero desde aquel día en adelante no dejé de recibir mi mensaje matutino para desearme un lindo día, no dejó de hablarme ni de escribirme por el face. No me escribía intentando convencerme de que volvamos a estar juntos, me dió consejos para conquistar a mi amigo, se fijó que me encontrara bien cada día, cuidó de mi y me deseó lo mejor en todo momento. Nunca se despidió de una conversación sin antes decirme que me quería.

Me alienta a ser sincera con la persona que me gusta y confesarle mis sentimientos, me da fuerzas y no deja que mi autoestima decaiga, me habla de la vida y de sus experiencias. Yo creo que eso es quererme. Y no lo comprendo porque yo lo usé, yo estaba con el sabiendo que sentía algo por otro, yo nunca le pregunté cómo andaba o cómo había sido su día, nunca me desperté por la mañana pensando en él, tampoco me preocupé por saber si le sucedía algo, yo no lo quería y el ahora me demuestra cariño incondicional.

Para mi es extraordinario cuando uno piensa que no ha logrado influenciar en la persona y de pronto descubre que detrás de ese hombre que parecía ser frío había una persona buscando cariño y que sin siquiera notarlo se lo has brindado.

Me siento culpable, es como hacer una torta y no comerla dejando que se pudra, es como ponerse un vestido y no ir a la fiesta, como decorar tu casa y luego venderla. Abrí su corazón y luego no quise entrar en él.

Esto es una disculpa pública aunque quien debería leerlo jamás lo hará. Es un agradecimiento por quererme y respetar mis desiciones. Es mi única forma de expresar mis sentimientos sin sentirme estúpida.


Julia Turner

Nosotros


Me reí hasta que me dolió la panza y cada uno de los músculos de mi abdomen. Te miré hasta que me miraste y nos miramos hasta que nos avergonzamos. Nos abrazamos hasta que no encontramos una excusa para seguir haciéndolo. Enlazamos las manos hasta que promediamos nuestro calor corporal. Nos acercamos el uno al otro hasta que pudimos sentir la respiración en nuestro oído. Nos susurramos mentiras hasta que nos dimos que era en vano porque ya nos conocíamos demasiado. Fingimos no querer seguir hasta que no pudimos evitar nuestros impulsos.

Julia Turner

Cuatro cigarrillos y una decision que tomar.


La caja de los Marlboro estaba al lado de ella en el escritorio, el encendedor naranja arriba. Tentaban. Quedaban 7 cigarrillos y ella recordaba perfectamente cuando y donde se había esfumado ese octavo. Seguían tentando. Estaba nerviosa, hambrienta y con una sed de suicidio que literalemente mataba. No lo pudo contener. El viento no le dejaba prenderlo y parecía novata, las manos le temblaban y su boca estaba tensa. No podía dejar de pensar.

Septiembre, primavera, "la estación del amor" por primerva vez en su vida era lo último que se le pasaba en la cabeza, no eran tiempos de andar mariconeando por un chico que no existía, era el momento de deprimirse porque no sabía su futuro. Esa noche, el dia siguiente y el otro los tenía planeados, de allí en adelante... nada. No es algo preocupante, uno debe vivir el momento, ni planeando ni recordando mucho, la espontaneidad por encima de todas las cosas, pero este era uno de los pocos casos en los que ser espontaneo no sirve y las cosas hay que pensarlas.

El primer cigarrillo de esa tarde se lo fumó con un "mamarracho" en la cabeza, ya para el segundo las ides se habian acomodado un poco y para el tercero comprandía con bastante facilidad lo que sucedía y se irritaba. Ella pensaba... ¿Cuándo había dejado de ser niña? No sabía si habia sido durante su fiesta de 15, mientras sacaba el carnet de conducir, probaba su primer cigarrillo, compraba su primer preservativo, salía al primer boliche o si fue cuando le dieron la llave de su casa. En todos esos momentos ella se había sentido más grande y un poco menos chica pero sentía que esa niñez todavía estaba dentro suyo, latente. ¿Era o no era niña? Después de unos minutos encontró la respuesta, había dejado de ser niña. El momento exacto no lo recuerda pero sabe que no hace mucho tiempo sucedió, fue cuando después de muchos años hizo esa pregunta que se le hacen a los nenes en la primaria y que uno no la recuerda hasta sus 18 años cuando hay que reformularla.

¿Qué querés ser cuando seas grande?

"¿Cuando sea grande? Que insólito- penso ella- ya soy grande, porque ya es hora de decidirlo". De pronto, una nube en su cabeza, un sonido muy agudo y la sensación de que le están sacando miles de fotos con flash, se marea y se sienta.

¿Seguir lo que le dicen sus padres? ¿Lo que dice su amiga? ¿Lo que hay en su ciudad? ¿Lo que le de plata? ¿Lo que le de fama? ¿Lo que se le de la gana? No sabe. Había pasado los últimos meses paseando por terrenos desonocidos y probando nuevas ciencias, artes y disciplinas para encontrar una que le calzara, pero nada la llenaba. Ninguna de esas actividades tenía emoción alguna para ella, ninguna la hacía feliz. Estresada los últimos meses sentía que nunca encontraría la vocación de su vida, como si su camino no tuviera rumbo.

El cuarto cigarrillo lo fumó de antojo nada más, ya ni siquiera pensaba, más bien se esforzaba por sacar toda idea de su cabeza. Miraba a la gente pasando por la puerta de su casa, donde se había ubicado una hora atrás, veía como caía el sol y las casas tornaban un color anaranjado, miraba la luz que parpadeaba porque hacía meses que no la arreglaban, veía gente y sus profesiones en cada una de sus caras y sus formas de caminar, se veía en el reflejo de la ventana y encontraba un gran vacío en ella.

Las ganas de despejarse eran inevitables y no lo iba a lograr jamás fumando como típica histérica y mirando pasar a la gente que volvía de sus trabajos, volvió a la casa y salió minutos después con una bici y un reproductor de musica. Carla Bruni a todo volumen y unas pedaleadas mas tarde se encontraba finalmente en paz. Iba despacio, tranquila y el sol ya casi no se veía, habían solo rastros de su existencia en algunas nubes del cielo. Concentrada escuchando una canción, intentando recordar la letra y mirando atentamente la rueda que parecía estar torcida no lo escuchó, ni lo vio y a penas lo sintió... ya después no sentiría nada. Fue un camión, fue un doble acoplado el que la rozó, la tiró y finalmente la pisó, fué un Wolsvagen 2007 el que acabó con su vida.

De pronto ya no importaba nada, cuantos años tenía, si sabía conducir, si era grande o pequeña, qué estudiaría, lo único que importaba ahora es que había una vida menos. Solo ella podría comprender ahora el motivo por el que nunca encontró su vocación, por el cual nunca era capaz de planear un futuro lejano, por el cual ese día veía su propio rostro y en el no encontraba nada. No estaba destinada a vivir.


Julia Turner.


Fotografía por Julia Turner. Modelo: Julia Troia

Eres obsesión e inspiración


"No crees que es lógico q me obsesiones,

al pintar en tu cara sonrisas, la mayor de mis pasiones es, (...)

no pasa el tiempo si te tengo al lado,

no existen sombras,

desde que haz llegado me haz iluminado.(...)

cuando vamos paseando, conversando,

cuando ves que estoy mirando,

sacando mi lado mas tierno

estudiando tus mivimientos bajo el sol"

Nah- Amor libre

Me sorprendés, cada día un poco más. Porque tus ojos escarvan cada día más profundo, tus caricias son más tiernas, tus palabras delicadas, tus sonrisas más sinceras, cada día te pareces más a tí. Un segundo más que pasa y un sentimiento más que admites, tienes menos miedos a que la gente sepa quien eres y en que andas.

Te quiero así, a escondidas, te quiero a vos y no al que aparenta. Yo deseo al que me juega y al que me acaricia, al que me pelea y al que me mira, yo me adueño del que me hace reir y llorar, yo me pierdo con el que me provoca y manda mensajes, me alegro con el que escucha mi musica y se preocupa por mi.

Esperaba charlas y me las diste, abrazos y no tardaron en llegar, te pedí mensajes y no lo dudaste, los sentimientos llegaron por instinto y los besos ya no los espero, porque recién ahora entiendo que después de distinguirnos tantos años de los demás no los podiamos desilusionar, nuestros besos serían unicos tambien. Nos besaríamos sin los labios, nos besaríamos con miradas y palabras.

Nada de esto debe terminar, nada debe cambiar. Feliz estoy por no ser una más, por ser con la que todo fue distinto y con la que te quedarás. Estoy feliz de que te adueñes de mi felicidad, de que te quedes con cada parte para volvermela a regalar.


Julia Turner


Fotografía por Julia Turner. Modelo: Julia Troia

Poesía


¿Hay algo peor que decirle a una chica de 17 años que su madre está muriendo? Si, lo hay. Que la chica de 17 años sea la que esté muriendo y su madre informando. Hace un par de años no lo hubiera comprendido, mi inocencia me permitía creer que eran siempre los hijos quienes despedían a sus padres. Mi primer recuerdo de una muerte joven es Axel Blumberg y eso fue a mediados del 2004, es decir que yo contaba ya con 10 años pero fue un hecho que me marcó muchísimo. Aún recuerdo haberme encerrado en mi cuarto, luego del discurso de su padre con velas encendidas en la Plaza de Mayo que todos recordarán, intentando escribir con mi poco vocabulario y recursos una poesía para ese padre herído. Eran palabras simples, algunos dirán que eran frases superficiales pero el significado era mucho más profundo cuando se tenía en cuenta el sentimiento con el que lo escribí. Era una niña de 10 años confundida y desesperada porque acababa de descubrir una realidad que jamás había visto, encerrada en mi burbuja como me encontraba hasta ese momento. Era una de las primeras veces que veía el noticiero con interés, me llamaba mucho la atención ver a ese hombre entre el grito y el llanto, implorando piedad por su hijo fallecido. Mis padres vieron la poesía y la enviaron, jamás supe si esa carta llegó a destino, si alguien alguna vez la leyó pero siendo tan pequeña me sentía feliz de que alguien pudiera recibir un poco de apoyo y fuerza, aunque sea de una desconocida.

Hoy aquí me encuentro, en el mismo cuarto donde escribí esa poesía, siete años más tarde, intentando encontrar las palabras justas para escribir una poesía para mis padres. Porque se que ya no quedan tantos niños como yo era antes y que mi muerte no será trágica y por lo tanto nadie jamás sabrá de ella al menos que desee saberlo. Las cámaras no se acercarán a mis padres y ellos no darán ningún tipo de discurso, tampoco estarán sorprendidos por mi muerte porque les ha sido anticipada, pero igual yo quiero que ese día ellos reciban su poesía. Quiero hacerlos sentir bien auqnue ya no esté con ellos.

Julia Turner.

Fotografía por Julia Turner

viernes, 1 de abril de 2011

Ficcion


Me cansé de que mi cuerpo tome las decisiones por mí. Yo quiero poder equivocarme, poder decidir que es lo que quiero y lo que no. Básicamente quiero poder dormir en la posición que mas me agrade y no en la que no sea incómoda, quiero poder abrazar a alguien y no sentir miedo, quiero dejar de subirme la remera cada dos minutos y poner mis manos cuando me agacho, quiero dejar de vivir pendiente, quiero dejar de rechazar chicos por miedo a lo que pueda ocurrir y quiero dejar de hacer oídos a mis deseos con ellos porque se que aunque confío en ellos no puedo ser yo misma, quiero ir a probarme vestidos de quince con mi mejor amiga y usar una malla que me guste todo el verano.

Quiero decidir si tener relaciones con él o no y que mi cuerpo no sea lo que me lo impida sino mis padres, creencias, confianza o lo que sea. Deseo poder usar un corpiño con encaje solo porque desde años es algo imposible y poder cambiarme enfrente de una amiga. Quiero mirarme al espejo y sonreír sabiendo que no soy perfecta pero tampoco anormal.

Desearía dejar de inventar excusas para no ir al río, pileta, cumpleaños, salida o lo que sea. Porque no se puede bailar con polera pero tampoco hay una remera de la que no deba vivir pendiente, porque no se puede poner una malla sin miedo a que se caiga el relleno, porque no se puede hacer un deporte con los amigos por miedo a que te agarren, porque no se puede ir a dormir con alguien por miedo a que se te corra algo mientras duermes. Y te preguntan por allí ¿Por qué vas toda tapada? No es por frío señores, es escalofrío… porque tiemblo cuando pienso que se pueden dar cuenta.

Y siento que este cuerpo no es mío, sino que es el que me han otorgado, pero no puedo moldearlo a mi manera porque hay cosas que no tienen cambio.

Y es mi culpa haber subido todos esos kilos pero tal vez ya no quiera bajar más, y me siento bien así pero hay un bisturí atrás mío que me pide diez kilos menos. Y se los voy a dar para ser feliz nada más. Para tener que preocuparme por otras cosas y no por mi incomodidad.

No es fácil bajar de peso porque también quiero vivir, no quiero ser más rara al no comer con amigas o tomarme un helado con ellas. Y me excedo, lo se… pero es inevitable tras tantos años. Y me acuesto cada noche sintiéndome culpable por lo que comí o lo que no, porque esto también lo creé yo. Lloro antes de bañarme y mientras me baño también, cuando miro de reojo al espejo y cuando miro fijo también, cuando me cambio y cuando pienso en ello, lloro, lloro y lloro.

Y no quiero ser una adolescente más amiga de Mía o de Ana, admito que lo he intentado pero sin resultado, porque eso es sufrir pero no es un sacrificio. Sacrificarse es ir al gimnasio, caminar, correr o trotar, es comer poco cuando querés más y ver a alguien más comiendo lo que tu no puedes, sacrificio es pasar una semana con hambre y no ver a la balanza cambiar pero teniendo en mente que cambiará en una semana más, sacrificio es mirar a las flacas y no odiarlas ni aborrecerlas sino pensar que ellas no ganarán una batalla como la que vos ganarás.

Pasaron ya cinco años y me cuesta aceptarme, ya no se que hacer y hay días y pienso en exceso… hay días que me mataría por una goma y diez kilos menos de peso.

Julia Turner


Fotografía por Valeria Ribas. Modelo: Julia Turner